Portada de Te elige de Miranda July

Te elige, Miranda July

Todo lo que salga del cerebro de Miranda July me atrae irremediablemente; Te elige, uno de sus inclasificables libros, no podía tener, pues, un título más adecuado.

Cuando hace unos años vi El futuro (The future), la película que estrenó la artista Miranda July en 2011 sobre la crisis existencial de una pareja de treintañeros quise saber más sobre ella y le seguí la pista durante un tiempo buscando información sobre sus proyectos por la red. Encontré otras películas, pero me interesé bastante más por sus otras facetas artísticas, entre ellas la de escritora.

Descubrí que Literatura Random House acababa de publicar El primer hombre malo (2015), la primera incursión en novela de la autora, así que sin dudarlo me fui a una librería a por ella. Una vez que la terminé quedé tan fascinada por el universo tierno y a la vez perverso que plantea la autora en esta historia que me prometí a mí misma que leería todo lo que de ella estuviese a mi alcance. Así fue como llegué a su libro de cuentos Nadie es más de aquí que tú reeditado bajo el mismo sello en 2018 y, solo un poco más tarde, a mi favorito hasta la fecha del que os vengo a hablar hoy: Te elige (Seix Barral, 2012).

Miranda July, te elige

Este libro es tan sorprendente que me encantaría que mañana todo el mundo encontrase un ejemplar en su buzón. Se trata de un artefacto literario que es a la vez un ensayo, un diario y un reportaje social tan excéntrico como la propia July. Es inevitable pensar que sin El futuroTe elige nunca habría tenido lugar, lo que una incondicional como yo tacharía sin duda de tragedia.

Miranda sufrió una crisis creativa durante la escritura del guión de la película. Ante tal bloqueo pasaba las horas consumiendo videos en YouTube y leyendo compulsivamente los anuncios clasificados de la revista Pennysavers, el homólogo estadounidense de nuestra Segundamano. La autora estaba  totalmente intrigada por saber quiénes vendían a través de esas páginas cosas tan prescindibles como secadores de pelo viejos, álbumes de fotos ajenos, peluches polvorientos o chaquetas desgastadas.

Dejando para mañana lo que no eres capaz de hacer hoy también se consiguen cosas

A veces, para avanzar con algo atascado, resulta productivo dejarlo de lado y poner el foco en algo que no tiene nada que ver. Abandonada totalmente a la procrastinación, es justo lo que Miranda hizo. Dio la escritura del guión por imposible y decidió que tenía que entrevistar a esas personas anónimas del Pennysaver; saber qué lugar ocupaban en el mundo.

Acompañada de la fotógrafa Brigitte Sire se plantó en las casas de varios desconocidos con los que había contactado por medio de la revista sin tener claro el fin de todo aquello. Entre las páginas del libro aparecen, de hecho, las fotografías que Sire realizó tanto de ellos y de sus casas como de los objetos que vendían. Esta información gráfica es el aporte definitivo para interiorizar todo lo que nos cuenta la autora.

El proyecto tomó forma al mismo tiempo que se desarrollaba. Tanto es así que sin ser del todo consciente, este experimento terminó siendo para July un viaje de autoexploración que culminó en un retrato de esas personas alejadas del glamour y del ritmo frenético de Los Ángeles, totalmente ajenas a la realidad que ella habitaba cada día. Encontró historias emotivas, dolorosas, surrealistas, hilarantes, escalofriantes y finalmente supo qué hacer con todo el material que estaba recogiendo.

Además de dar lugar a Te elige, cosa que ni la propia autora sabía que pasaría en aquel momento, terminó incorporando su experiencia al guión de la El futuro. Consiguió profundizar en un personaje que tenía atascado dotándolo por fin de un motivo y acabando de una vez con el bloqueo creativo que la tenía paralizada.

No puedo contar mucho más sobre la historia que se va desarrollando en el libro sin estropear su factor sorpresa. Solo me permito contar que sin estas entrevistas la película El futuro hubiese sido otra totalmente diferente. Tengo pendiente verla de nuevo ahora que cuento con una visión mucho más amplia del proceso de creación que llevó a cabo July y de todas las personas que hay detrás de él. Va a ser divertido identificar las pistas que seguro hay en ella de Te elige. También lo será comprobar cómo hemos envejecido, tanto la película como yo.

Ojalá podáis leer este libro alguna vez porque la dosis de realidad contra la que se estrella Miranda es la misma con la que su lectura me golpeó en la cara, y de verdad, el puñetazo merece la pena. Ni la dulzura ni la genialidad ni el fantástico sentido del humor de la autora me han librado de él.

Algunos breves fragmentos de Te elige de Miranda July

«Lo divertido acerca de mi tendencia a dejarlo todo para mañana era que casi había terminado el guión. Era como alguien que hubiese peleado contra dragones y perdido extremidades arrastrándose por ciénagas, y que ahora, al final, viese el castillo, con niños diminutos haciendo ondear banderas en un balcón; todo lo que tenía que hacer yo era caminar por un prado para llegar a ellos. Pero de repente tenía mucho, mucho sueño. Y los niños no daban crédito cuando me veían doblar las rodillas y caerme al suelo de bruces, con los ojos abiertos. Inmóvil, miraba las hormigas que se precipitaban hacia dentro y fuera de un agujero, y sabía que volver a ponerme de pie sería mil veces más difícil que lo del dragón o la ciénaga, así que ni siquiera lo intentaba».

«Domingo era sin duda el más desgraciado. No el más triste, no el más dejado de la mano de Dios, pero sí la persona ante quien me sentí más detestablemente privilegiada».

«Lo que yo siempre quiero saber es cómo se defienden en la vida: dónde colocan su cuerpo, hora tras hora, y cómo se las arreglan dentro de él».

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