En el jardín del ogro de Leila Slimani

En el jardín del ogro de Leila Slimani

En 2019 llegó a España ‘En el jardín del ogro’ de la autora francesa Leila Slimani, un libro donde la protagonista vive inmersa en una espiral de sexo y frustración.

Yo no sé nada sobre escribir ficción, pero creo que una de las cosas más difíciles a las que un narrador se puede enfrentar es a no juzgar a sus propios personajes. En ‘En el jardín del ogro’ (Cabaret Voltaire) Leila Slimani, con un lenguaje limpio a base de frases cortas -que desde luego es un gusto leer- lo consigue al describir a una mujer cuyo comportamiento se encuentra en las antípodas de lo políticamente correcto. 

No he podido evitar relacionar este hecho con lo que hace un tiempo Chantal Maillard contaba sobre la compasión en la presentación de su libro La compasión difícil. Decía que es muy fácil ser compasivo hacia una persona que es víctima; que, es más, esto nos hace sentir bien con nosotros mismos y funciona a modo de refuerzo positivo. ¿Pero qué pasa cuando alguien no es precisamente una víctima? Ahí empieza lo jodido, my friends.

La moralidad y el verdugo

Es complicado sentir empatía hacia alguien que se está comportando ‘mal’ según nuestros códigos, ponerse en los zapatos del verdugo es, casi siempre, un dilema moral que tendemos a evitar. Slimani, sin embargo, sí que muestra una compasión profunda por Adéle, su protagonista, tratándola con respeto y objetividad, simplemente describiendo su manera de actuar sin matizar con valoraciones ni juicios. Como lectora, intuyo que no debe ser sencillo y me despierta verdadera admiración. 

Y es que Adéle podría haber llenado el vacío que le genera ese agujero negro que es su propia existencia enganchándose a la comida basura, al Prozac o a Instagram. Pero no. Lo que desarrolla es una adicción brutal e incontrolable al sexo (el ogro del título, por supuesto) que termina detonando su aparente vida perfecta con el pack marido-hijo-trabajo-piso incluido. Este monstruo que la controla y cuya presencia sintió por primera vez leyendo a Kundera, pasa por encima de ella misma, de su cuerpo, de su marido, de su hijo y del amor que siente por ambos.

Como tantas veces ocurre en esta vida, lo que se espera de una y lo que una realmente necesita para sentirse viva entra en conflicto. En uno agotador en el caso de Adéle, que no sabe muy bien lo que quiere; pero que no tiene dudas de que ni su matrimonio, ni la maternidad, ni su trabajo como periodista son suficientes.

A consecuencia de ‘En el jardín del ogro’

No estamos acostumbrados a que se nos hable sobre la sexualidad de la mujer sin tabúes, sin edulcorar o sin mitificar. Y menos aún que lo haga una escritora joven nacida en Rabat. Lo interesante de ‘En el jardín del ogro’ es que Slimani habla de ello desde la perversión en el sentido más estricto del concepto.

Voces como la suya resultan novedosas y necesarias. Tanto es así que a raíz de esta novela (anterior al éxito de Canción dulce), tras impartir una serie de charlas en diferentes ciudades de Marruecos, la autora recibió una enorme cantidad de testimonios de mujeres contándole cómo entendían su sexualidad en un contexto represivo. El resultado fue un ensayo llamado ‘Sexo y mentiras: la vida sexual en Marruecos‘ (también editado por Cabaret Voltaire) que, la verdad, estoy deseando leer.

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